LECTURA EN JUAN 5:36-40
Cuando los líderes religiosos persiguieron a Jesús por no obedecer la ley judía (Juan 5:16), les advirtió que se habían enfocado tanto en estudiar la ley y obligar a que se cumpliera que se estaban perdiendo a la Persona a la que la ley apuntaba: «las Escrituras […] son las que dan testimonio de mí; y no queréis venir a mí para que tengáis vida» (vv. 39-40).
En nuestro celo por Dios, tal vez queramos enfocarnos en la asistencia a la iglesia, el estudio bíblico, las obras de caridad o conseguir que otros se unan a nosotros, pero nos perdemos a la Persona por la cual lo hacemos todo: Jesús.
En todo lo que hagamos, pidámosle a Dios que nos ayude a fijar nuestros ojos en Cristo (Hebreos 12:2). Solo Él es «el camino, y la verdad, y la vida» (Juan 14:6).
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